miércoles, 22 de julio de 2009


Parece que defendemos muy valientemente el engaño de ser respetuosos, de ser sinceros, correctos, cuando en realidad, a nadie le importa eso. El que quiere matar puede seguir haciéndolo con total impunidad, el quiere odiar puede seguir haciéndolo con total impunidad, el que quiere destruir puede seguir haciéndolo con total impunidad. Pero el que quiere amar, no puede hacerlo con impunidad, porque esta sociedad, este hombre de hoy, no ama, solo utiliza; no siente, solo contabiliza; no miente, solo dice la verdad.

1 comentario:

Alejandro dijo...

quien utiliza y no quiere que se lo descubra (que son casi todos) buscan la manera de perpetuarse y asi acusan y manejan la opinion a su parecer...
que comentario mas comunista el mio!